a la deriva

 

“Salir a caminar por la sexta era ritual obligado para la gente en Cali hasta la década de los setentas. Era una zona residencial de amplias y hermosas casas republicanas, en las que la gente se sentaba en los balcones para contemplar a los que "sexteaban". Había uno que otro almacén, pero desde comienzos de los ochentas se comenzó a llenar de bares y discotecas. Muchas casas las tumbaron y las que han sobrevivido están selladas o deterioradas completamente. Una de ellas fue remodelada (centro) para poner un Kokorico” *

 

“Los teatros Calima y Bolívar eran los más importantes de la ciudad. Los dos se encuentran sobre la sexta y son el vestigio de esa modernidad típica que nos llega en los sesentas. El Bolívar está abandonado, mientras que el Calima funciona como Iglesia del Espíritu Santo, tal y como le ha pasado a casi toda esa generación de cinemas modernos en ciudades como Bogotá, Medellín y Barranquilla” *

 

“En la esquina en que la sexta se une con el Paseo Bolívar, está un edificio que se construyó en los setentas. La gente lo conoce como el Palacio del Cuento. Cuando lo inauguraron funcionaban unas fuentes que tenía en el segundo piso (izquierda), pero cuando hacía viento el agua le caía a la gente y las clausuraron. A muchos les parece horrible por su fachada de color violeta y su simplona arquitectura internacional. Por dentro es como un pasaje comercial. Uno entra y se encuentra de frente con unas escaleras que toca esquivar para seguir caminando. El penthouse tiene tapetes verdes y de vez en cuando se utiliza para rumbas” *

 

“En ese hueco no hubo, ni habrá un árbol. Lo que sucede es que cuando se le hizo una remodelacion al Paseo Bolivar el árbol no coincidio con los planos (izquierda). Aún así, se hizo la rejilla tal y como estaba planeado. Y al árbol no se le hizo nada, pues no estaba planeado. Y ahí queda eso como huella de un desencuentro entre la naturaleza y la razón. El Paseo Bolívar termina en el Puente Ortiz, que a su vez termina en un puente peatonal que colocaron de modo ‘provisional’ hace ya mucho tiempo (centro). Cosas de la planeación. Una vez se cruza el peatonal uno encuentra a la izquierda la Iglesia de la Ermita (derecha) y el vacío dejado por el Hotel Alférez Real, que fue inexplicablemente demolido por sus dueños en la década de los setentas. Ese vacío pertenece ahora a la ciudad" *

 

“En uno de los costados de la Plaza Caycedo están dos edificios de arquitectura republicana, desocupados desde hace tiempo. En uno de ellos hizo un evento de arte. Si hay algo que define la plaza son sus palmeras y el viento fresco de la tarde. Ahora está cerrada al público. Vimos que estaban tumbando unos árboles y preguntamos por el encargado de la obra. Logramos hablar con él y nos explicó que la estaban remodelando. La idea es dejarla como estaba en 1870. Nos dijo que se tumbaron unos ficus, pues no son propios de la plaza. Algunas palmeras estaban enfermas y las podaron como parte de un tratamiento.” *

 

 

 

* Textos y fotos a partir de observaciones y conversaciones que tuvieron lugar en una deriva en grupos desde Lugar a dudas hasta la Plaza Caycedo el pasado mes de julio. Participaron: Yvette Marie Apsit, Elizabeth Saavedra, Mario Roldán, Viviana Guarnizo, Camilo Kujar, Mauricio Prieto, Susana Giraldo, Alfonso Valencia, Javier Alvarez, Néstor Gamboa, Andrea Benítez, Jimmy Lenis, Patricia Madriñan, Julia Calderón, Alfonso Castillo, Lorena Díaz, Angela Bahena, Juliana Vergara, Andrea Valencia, Cesar Garcia, Jose Avilez, Richard Martinez, Campo Elias Gomez, Juan Pablo Velazquez, Oscar Muñoz, María Elvira Escallón y Jaime Iregui.

A la Deriva es una propuesta que surge de un taller del Observatorio realizado en Lugar a dudas, espacio independiente propiciado por el artista Oscar Muñoz. El taller estuvo a cargo de Jaime Iregui y se desarrolló en el marco de talleres curatoriales del Salón de Octubre.