CIUDAD PARA VER, CIUDAD PARA CREER

por Omar Delgado *

Una ciudad de personas, de personas paradas en las esquinas
repartiendo papeles, de personas que consumen cinco servicios,
almuerzan como ejecutivos y necesitan que les devuelvan a su ser
amado. Una ciudad de ofertas e intercambios, de sexo y comida, de
magia, brujería y cortes de cabello, de mano en mano, de esquina
en esquina, de andén en andén. Una ciudad que cree en imágenes
de mujeres fotocopiadas, en cupidos a una sola tinta y en manos
extendidas.

Ésa es la ciudad de Ver para creer ,una ciudad que se oculta entre
calles y edificios, que se conoce al recorrerla una y otra vez, que se
mueve a su propio ritmo y genera sus propios espacios y lenguajes,
que se convierte en hogar y guarida, en recorrido.

Salgo de mi casa y entro a la calle, entro a un espacio de precios
y promesas, de promociones y cervezas gratis presentando el
volante que me acaban de dar. Entro a un espacio de manos, de
manos que me ofrecen una y otra cosa, una y otra mujer, de manos
todopoderosas que sacan guacas, tesoros ocultos y retiran vecinos
indeseables. Un espacio de mujeres, colegialas y gatitas ardientes,
masajistas y enfermeras. Un espacio de almuerzo en caja, carne
asada, sopa, seco y jugo. Churrasco, sexo oral, corte de cabello
para dama, pactos, rezos y servicio de fax, en un mismo sitio, unos
juntos a otros y al alcance de la mano, del bolsillo y a la vuelta de
la esquina.

Pero sólo hace falta detenerme un momento para ver lo que en
realidad estoy recolectando y darme cuenta que no son mujeres,
peluqueros, bandejas paisas y brujos lo que estoy observando, lo
que me estoy llevando para mi casa, lo que estoy coleccionando,
recortando y pegando. En realidad lo que veo es personas que pagan
$20000 por 5 servicios y $40000 por el show lesbian, $5000 por
pechuga a la plancha y $5500 por bagre frito o en salsa, $16000
por hacerse rayitos y $4000 por un peinado, $200 por una llamada
nacional de un minuto y $1000 por una internacional, personas que
cancelan de acuerdo al resultado o hacen una donación voluntaria al
templo, que asisten a consultas gratis, reclaman una cerveza gratis
o almuerzan en donde el jugo es gratis.

Eso es lo que veo,personas.Personas que ven y creen en un pedazo de
papel,que leen esos pequeños mensajes,esas pequeñas promesas y
promociones,una tras otra,a medida que hacen su propio recorrido,
que caminan en su propia ciudad.Me veo a mí,en la medida en que
veo a los demás y ellos me ven,recolectando ciudad mientras que la
camino,esa ciudad de Ver para creer.

PAPELITOS DE CIUDAD
Asumo la ciudad como un espacio en el que se produce y circula
gráfica de todo tipo,pero sobre todo gráfica barata (en lo que se
refiere a costos de producción),efímera y eficaz.Cierro la puerta de
mi casa,comienzo a caminar e inmediatamente la gráfica aparece.
Papeles y papeles de todo tipo,en las paredes,en los postes,en el
suelo,en la buseta,en todas partes.Gráfica que circula de un lugar
a otro de la ciudad,que va de una mano a otra,segundo a segundo,
en la madrugada,al medio día,en la noche,la tarde o la mañana.
Al lado de Transmilenio y las ciclo rutas,del bus ejecutivo y las
secretarias ejecutivas.

Camino rápido y no me detengo para nada ni para nadie,ni para la
anciana que me pide una moneda ni para el tipo que pregunta una
dirección.A veces toca cuando los policías bachilleres se dan cuenta
que llevo una cadena colgada del pantalón,y luego de llamarme
varias veces y perseguirme media cuadra,me requisan y me la
quitan,supuestamente porque no es permitida.No me detengo a
dar limosna,ni a colaborar con institutos de rehabilitación o casas
de huérfanos o enfermos de SIDA.Lo único que me gusta que se
atraviese en mi camino es un volante,es más,trato de que en mi
camino aparezcan los volantes.No hay necesidad de detenerse,
solamente se toma y se guarda,no hay que dar las gracias,preguntar
o responder.No se adquiere compromiso y cada vez que paso me lo
vuelven a dar,gratis,a cambio de nada.

Recibir uno es siempre como recibir el primero,no se sabe si va a ser
el mismo de la semana pasada,en otro color,en otro papel,de un
restaurante o de una peluquería,de un prostíbulo o de un circo.Van
cambiando,van apareciendo nuevos,pero siempre están ahí.

PISO,BOLSILLO O BILLETERA
Las personas van caminando,una mano se extiende y les ofrece un
volante,la mayoría no lo recibe,continúan caminando sin prestarle
atención a ese papelito.Ni siquiera voltean a mirar quién se lo está
entregando.Entre quienes lo reciben,la mayoría lo ojea,camina
media cuadra,lo arruga,lo tira al suelo y sigue caminando.Otros
lo ojean y lo guardan en el bolsillo,supongo que luego se van a
donde las gatitas ardientes o no les gusta tirar basura en la calle y
prefieren botarlo en la caneca de su casa.Otros,más desprevenidos,
lo reciben,caminan y cuando terminan de leerlo se detienen y
voltean a mirar quién les dio ese papel de un brujo del llano.Algunos
se ríen,otros se molestan,otros lo van doblando mientras caminan,
otros esperan hasta tomar el bus o la buseta para tirarlos.Y claro,
hay otros,como yo,que se la pasan buscándolos,recogiéndolos del
suelo,guardándolos.

Luego de un tiempo se comienza a identificar a los volanteros,en
qué esquinas reparten,cómo los reparten,lo que algunos dicen,
cómo reaccionan cuando les pido que me den otro.El volantero del
Centro que reparte frenéticamente extendiendo una y otra vez el
brazo a medida que va pasando la gente;el costeño que reparte en la
Avenida Caracas desde las ocho de la mañana;la prostituta-volantera
de la carrera décima que ya me conoce y no me da nunca porque dice
que siempre que paso le pido uno;la anciana de la Avenida Jiménez;
el tipo de la carrera trece que siempre reparte el mismo volante de
videos porno en diferentes colores;los de Chapinero que al mismo
tiempo que los entregan van diciendo:“lindas chicas,siga,show
continuo ”;las patinadoras-porristas de la novena con diecinueve que
reparten volantes de una óptica.La mayoría van de una esquina a
otra a lo largo del día,vuelvo y ya no están ahí,me los encuentro dos
o tres cuadras más adelante.A veces reparten de a dos cuando están
colgados de tiempo y no van a alcanzar a distribuirlos todos.En la
mayoría de los casos reparten volantes de lo que sea,no les importa
si son de magia,brujos,prostíbulos o restaurantes,lo único que les
importa es repartir la mayor cantidad en el menor tiempo.Repartir a
quien pase aunque para los de prostíbulos y pornografía se hace una
selección visual rápida y generalmente sólo los entregan a hombres,
excepcionalmente a mujeres.

Hay volantes en todas partes.No es necesario ir caminando para
recibir uno.Mientras se hace una fila llega un tipo y comienza a
repartirlos;otros están dispuestos en mostradores o dispensadores,
esperando a que alguien se decida a tomar uno;nos alcanzan en un
automóvil cuando el semáforo está en rojo;llegan hasta la buseta,
cuando se sube un cristiano,un mormón,o un testigo de Jehová y
reparte los volantes de su credo.

ESTRELLAS ROJAS,MUJERES MULTICOLOR
Un solo volante,en sí mismo,es interesante.Pero lo que a mí más
me llama la atención es la diversidad y la cantidad.La posibilidad
de recolectarlos,compararlos,organizarlos y reorganizarlos.
Observarlos unos junto a otros,colocarlos sobre una mesa y empezar
a proponer similitudes y diferencias,a reconocer características
particulares,ofertas,colores,tamaños,calidades o permitirme
cualquier intuición propiciada por estos pequeños papeles.
Me llaman la atención los colores de la tinta y el papel:rojo,azul,
anaranjado,verde,café,negro,morado,a dos tintas,a tres,o a
todo color.Dentro de cada color,diferentes tonalidades.De un
mismo volante puede haber cuatro o cinco versiones diferentes por
colores y tonos.El color no sólo cambia en la tinta,también cambia
en el papel.La calidad del papel puede ir desde el papel periódico
hasta la cartulina;de una impresión sencilla a una sola tinta y
en baja definición,a una policromía aceptable;de una fotocopia
borrosa,a un simple sello que va desapareciendo con el tiempo hasta
que queda un papel totalmente en blanco.Ofertas de color,para
todos los gustos y necesidades.

Algunos volantes recuerdan la tipografía móvil,cajas entre cajas,
marcos que enmarcan otros marcos,viñetas de otra época,pero
todo solucionado eficazmente con la tecnología Corel a favor de la
sabiduría local.Otros por el contrario parecen publicidad de páginas
porno de Internet,llenos de imágenes a color,cuerpos y ofertas
transnacionales,efectos tipo Photoshop y textos en sugestivas
tipografías anónimas.

Mensajes compuestos de texto e imagen,ilustraciones y fotografías,
marcos y fondos.Mensajes en los que prima el texto cuando son
de magia y brujería,en los que prima la imagen cuando son de
prostíbulos,en los que pueden aparecer estrellas,manos,lápices,
caballos,búhos,colegialas,teléfonos,arcángeles,pagodas,arcos
barrocos,estrellas,proyectores,cupidos,el Divino Niño,brujas,
hombres arrodillados y mujeres enlazadas,pirámides,ojos,ángeles,
cervezas,corazones,flores,lunas,cámaras de video,cabezas,
tijeras,Porky o pollo asado y limonada.Viñetas de hace cien o
doscientos años junto a imágenes bajadas de páginas porno de
Internet y clip arts de Corel.

Son diseños anónimos que comienzan a repetirse y adquieren una
estética que los caracteriza,que se va definiendo y se va haciendo
posible a medida que van circulando.Basta con ojearlos para saber
si se trata de un volante de magia o de un prostíbulo,si es del
Centro o de Chapinero.Las mismas imágenes comienzan a aparecer
en volantes de diferentes lugares,las mismas palabras,mujeres,los
mismos precios,el mismo Ver para creer.

VÉALO SIN COMPROMISO
Para mí,pensar en exposición supone recordar cuándo comencé a
ver arte fuera de mi casa,fuera de los libros de mi biblioteca,fuera
de la televisión.Supone salir a la calle y encontrarse con personas,
cosas y lugares dispuestos de cierta forma,en cierto lugar y durante
cierto tiempo.Sin embargo,de un tiempo para acá,me he dado
cuenta,o me han hecho caer en cuenta,de que no soy yo el único
que asiste a exposiciones,las observa y las recorre,sino que yo
también soy observado,también estoy expuesto.

No estoy seguro dónde comienza y dónde termina una exposición,
en qué momento algo que es considerado irrelevante se convierte
en un acto de exposición.Pero sí sé que muchas de las personas,
cosas y lugares que no se consideran una exposición,lo son.Basta
con salir a la calle y comenzar a ver pasar personas,una tras otra
con un aspecto y un comportamiento diferente,con una forma de
exponerse diferente.

Medias,aretes,botas,relojes,llaveros,maquillaje,anillos,
corbatas,lentes de contacto,maletas,taches,pelucas,cadenas,
imperdibles,gafas,tatuajes,guantes,trenzas,metal y plástico,oro
y plata,tintes y tinturas,pieles y telas,cicatrices y amputaciones,
lunares y escarcha.Estamos ataviados de todo tipo de accesorios
que se convierten en una forma de exponerse al estar sobre nuestro
cuerpo.Tatuamos nuestra piel con Mickey Mouse,Betty Page,el
diablo,la Virgen de Guadalupe o un huevo frito,un corazón o una
granada,una estrella o una calavera,un delfín o el nombre de una
mujer.La moda y la antimoda,el estilo y la personalidad,el estrato,
el dinero,los amigos,la familia,la religión o la política,no sé cuál
determina cómo se expone una persona pero cada día encuentro
tantas formas de exponerse como personas observo.

Desde el altar para la virgencita hasta el gabinete del baño.Todo lo
organizamos de cierta manera,disponemos nuestros espacios y los
exponemos sin necesidad de ir a un museo o a una galería.No todo es
una exposición,pero todo lo que hacemos nos expone:organizamos
las medias acudiendo a un orden;disponemos la comida en el plato
y los platos en la mesa de cierta forma;marcamos los cuadernos del
colegio con esfero rojo y les trazamos márgenes al lado izquierdo de
la hoja;pintamos las paredes de la sala de un color y las de la cocina
de otro;hablamos utilizando palabras del campo o americanismos;
escribimos en letra pegada y el punto de la i es un corazón;firmamos
con una X o con una serie de trazos incomprensibles;pegamos la
imagen de un tal Che y unos tales Ramones en nuestros armarios;
cargamos fotos familiares en la billetera,cortamos y pintamos
nuestro cabello,perforamos nuestras orejas,y uno que otro lleva
una bandera de Estados Unidos en su ropa.

 

* del proyecto VER PARA CREER, de Omar Delgado.

 

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