enarbolamientos / alejandro mancera

Motivado por la curiosidad de la presencia de banderas
nacionales enarboladas en las bombas de gasolina de la
compañía Shell, he comenzado a realizar un registro
fotográfico de las mismas, el cual lo acompaña un
proceso de indagación y especulación acerca de este
fenómeno poco advertido.

El registro lo compondrán por el momento imágenes de cada
una de las 34 estaciones de gasolina de la multinacional
holandesa y britanica Royal Dutch/Sell que hay en Bogotá.
De las cuales se presenta una pequeña selección.

A primera vista se trata un trabajo con un referente
conocido en el arte contemporáneo, Twenty-six Gasoline
Stations (1963) del norteamericano Edward Ruscha (1937),
quien sin bajarse de su auto, fotografió las bombas de
gasolina que encontró a su paso en un viaje realizado
entre Los Angeles (ciudad donde vive y trabaja) y Oklahoma
(ciudad donde creció), partiendo de un hecho anecdótico
y afectivo que desemboca en su interés por el texto en
la imagen, la relación del "standard" de la cultura
norteamericana y sus resultados aleatorios entre las
imágenes y las palabras.

No resulta tan extraño relacionar la renovación de las
Bombas de Gasolina de Shell, que desde hace unos años
aparecen más relucientes y en mayor número en nuestras
carreteras y en las calles de nuestra capital, con la
implementación del "Plan Colombia" durante la presidencia
de Andrés Pastrana (1998-2002), ya que al parecer además
de los beneficios que obtiene el gobierno norteamericano
de la venta de armamento para la guerra en Colombia,
la contraprestación con algunas multinacionales parece
ser la concesión de una mayor participación de estas con
respecto a Ecopetrol en la explotación del petróleo
colombiano, modificando contratos ya firmados con una
participación de 50-50 a 25-75 a favor de las multinacionales
petroleras extranjeras.

En este caso se trata de la Royal Dutch/Shell, una alianza
holandesa e inglesa que desde 1907 se dedica a la explotación y
comercialización del petróleo y sus derivados, sus orígenes
comienzan en una pequeña tienda que abrió en Londres Marcus
Samuel en 1833 para comerciar con antigüedades, curiosidades
y conchas traídas de oriente de especial interés para los
entusiastas victorianos de la historia natural. Sus colores
emblemáticos se establecieron en 1915 en la compañía Shell de
California con la necesidad de usar colores coherentes con el
pasado colonial de los californianos, adoptando el rojo y
amarillo de la bandera española.

Los procesos de colonización están atados a dinámicas económicas
y demográficas del país y son una expresión sistemática de las
relaciones de poder existentes entre la sociedad, así es posible
justificar el uso de un símbolo patrio como la bandera colombiana
en estaciones de gasolina de una multinacional extranjera que al
mismo tiempo está envuelta en la explotación de petróleo en el
territorio de los U'was, situación que al interior del
país continúa desangrando nuestra frágil situación política y
económica cuando el gobierno toma cada vez medidas más drásticas
contra el robo de gasolina en los oleoductos, medida que
principalmente protege los intereses de compañías como la Shell
y la Oxy.