LOCALISMOS
por Armando Silva *
En el proyecto@elobservatorio.info que circula por la Web y que se dedica a hacer demostraciones visuales del espacio público como acontecimiento cultural, vienen circulando distintas miradas sobre Bogotá de varios artistas o investigadores de imágenes urbanas.
Se ha visto cómo Bogota se vuelve un laboratorio de reflexión y de creación para varios participantes. Cómo sus habitantes, en especial los sectores populares, construyen formas espontáneas, las más de las veces, que registradas por algún novedoso punto de vista de un investigador se consolida como imagen urbana, dándole reconocimiento al lugar. Así en este observatorio bogotano, que hasta donde recuerdo se inicia con las “constelaciones” de Jaime Iregui, donde buscaba las formas geométricas de las colecciones de rines de autos que se venden en las calles, le siguen otros temas propios a esta ciudad, como: “jardines encantados” de los duendecitos en cerámica que adornan algunos de los antejardines de clases medias; “enarbolamientos” de las formas que producen las banderas en estaciones de gasolina con trasfondos de fast food o las “vitrinas de comida caliente”, como huevos duros o huesos de marrano en ciertos restaurantes. Los motivos son muchos. Pero lo diciente es lograr expresar esta Bogotá agitada y revuelta con imágenes provincianas mezcladas con populares y globales que van dando a esta ciudad el sabor de sus localismos.
De otra parte en Ciudad de México se exhiben los resultados de un taller de residencia en el cual 20 artistas fueron invitados por el gobierno de la ciudad para convivir por un mes en el centro histórico de la ciudad y asimilar sus sistemas sociales, familiares y comerciales . Los artistas exponer su visión encapsulando este momento histórico en el cual la relación local- global afecta todo paisaje urbano. La globalidad será entendida no tanto como un fenómeno aislado y con referencias genéricas, que han conducido a un desgaste de la palabra y a que muchos sientan que seres extraños de otros mundos están por poseemos y ante los cuales todavía podemos defendernos con posibilidades de éxito si hacemos bien las buenas cosas, sino como la unión de varios localismos que se inscriben en el mundo desde una ciudad concreta.. Así que se muestran documentales como “Arte y taco”, archivos sonoros u objetos con “geometrías populares”
Estas experiencias entre otras que aumentan la pasión por lo que significa urbano producen a su vez ojos críticos de los entornos estancados de cada ciudad. Catalina Vaughan, seudónimo de algún/a implacable observador/a participó en el observatorio con “Absolut frondio” donde pide auxilio para que alguna autoridad nos defienda de esa ofensa estética que sufrimos los bogotanos con arbolitos de arte sembrados en cada esquina por “Arborizarte”, la mayoría frondios o escueleros. Y por su éxito amenaza con repetirse.
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articulo publicado en El Tiempo el 21 de junio de 2004